miércoles 19 de noviembre de 2008

Tres, dos, uno, cero!!!


Mi rutina todos los días en el gimnasio, ahora incluye cuarenta minutos en bicicleta seguidos, 15 de eliptica y la sesión de máquinas que trabaja todo el resto de mis adoloridos músculos.

Debo aceptar que mi capacidad respiratoria ha mejorado demasiado y que hoy a pesar de que mi tesis tiene consumido todo el tiempo libre que tengo, no puedo dejar de ir al lugar que me ha hecho liberar toda la energía negativa acumulada y que me ha enseñado a subir más de tres peldaños de las escaleras de mi casa, o de cualquier lugar, sin quedar agotada.

Tengo todas mis estrategias para poder aguantar eso 40 minutos en bicicleta, rango 4, y no morir en el intento. Primero, comienzo con la música que más me gusta, la canto, la repito y la vuelvo a poner dependiendo de la energía con la que me sienta, eso sí ¡nunca música romántica!, sino agarro mi bolsito y me voy para la casa (esas las guardo para los karaokes =)). Cuando eso ya no está funcionando, pienso en todo lo que he logrado haciendo ejercicio todo los días y en lo bien que me sentiré si logro no desmayarme antes de que el reloj marque 40. Aún así, el paisaje del video cycling que tengo al frente ayuda a distraerse de vez en cuando, y si no, la infalible voz en mi cabeza que dice: ¡Vamos Paula!, ¡tú puedes!, como un asecho constante de no fallarme a mi misma.

Los primero 20 minutos son los más difíciles, pero superando eso ya comienza la cuenta regresiva y a los 34 minutos comienzo a sentirme la mujer más capaz de este mundo en cumplir todas las cosas que quiero hacer en esta vida. ¿Cómo una sesión de ejercicios diaria puede hacer eso?, es simple. Debo reconocer que el apoyo de los entrenadores que están ahí es muy importante, sin embargo nadie está al lado tuyo 200% para decirte que tienes que seguir adelante y que no debes rendirte.

En la vida, es asi. Todos pueden tener las ganas de apoyarte y presentarse en tu vida cuando necesites un abrazo o alguien que te de un consejo para dormir bien en una horrible noche de insomnio, sin embargo, las 24 horas de tu día, solo estás tú misma contigo, ¿se entiende el juego de palabras?... Lo que quiero decir, es que finalmente, he comprendido que las cosas más importantes, aunque no se hubieran podido sin el apoyo de personas fundamentales como tus padres o amigas, habrían sido IMPOSIBLES sin nuestra vibra mental bien puesta.

Reconozco el apoyo de mis queridas amigas por siempre... las locuras con fundamentos y sin ellos, y la incondicionalidad extrema de algunas, con las decepciones de otras, que me han dado fuerzas y herramientas para poder sonreír y sentirme orgullosa de lo que soy y de como soy.

Mis ideas locas, y mis decisiones aún más descabelladas, han sido las más gratificantes y las que me han sacado más sonrisas. Y aún cuando siento que no puedo más, me imagino a todos los que alguna vez me han dicho algo que he considerado sincero, y a aquellos que estan constantemente levantándome para no caer en el vicio de preguntarme: ¿Por qué a mi? o ¿debo o no debo hacer esto? Dos cosas: los riesgos, son necesarios; las oportunidades, en la mayoría de las veces, solo son una vez en la vida.

Cuando me preguntan en estos días, si tengo tiempo para salir o para juntarme con alguien, y lamentablemente debo decir que no, me siento muy orgullosa de saber que ese no es porque: una, no tengo tiempo para nada más que la tesis (lo cual habla de mi creciente responsabilidad) y dos, porque no puedo faltar al gimnasio porque es una resposabilidad que adquiri conmigo misma, a quien no estoy dispuesta a fallarle nunca más. Puede sonar egoísta, pero para quienes siempre hemos puesto las necesidades de otros (o de un solo personaje) antes de todo lo que signifique importante para nosotras, es tiempo de que una vez por todas, sonriamos, salgamos, nademos, nos comamos un chocolate, compremos o corramos simplemente por el hecho de que a nosotras nos hará bien.

Mis sueños se han extendido, puesto que ya estoy alcanzando algunos. Mi vida sigue llena de aventuras y de todo tipo de emociones, algunas inesperadas y otras anheladas por mucho tiempo. Amo a mi familia, a mis amigas y sobre todo, confieso que después de mucho esfuerzo y mucho tiempo sin siquiera mirarme al espejo con gusto, hoy me amo a mi misma.

Y todo este análisis, en un mes de gimnasio, clase de body combat, y mis 40 minutos diarios de bicicleta. Mi consejo: hagan lo que sientan que tengan que hacer, y no esperen hasta mañana. Y lo otro, y aún más importante, es que no se esfuercen por adaptarse, si nacieron para sobresalir.

Les recomiendo la bicicleta y el video cycling: paisajes diversos en medio de la ciudad, y nadie que se interponga en tu camino. ¡A pedalear!, tres, dos, uno, cero!!


Besos y abrazos


Paula Roa

5 Comments:

  1. Anónimo said...
    haha la bicicleta, te podria decir los musculos que actucan cuando tu haces bicicleta, o que ocurre bioquimicamente dentro del cuerpo al hacer este ejercicio.
    hace tiempo que no salgo, peor cuando iba a la YMCA lo mejor era la bicicleta, porque me ponia en una que se podia ver por la ventana para abajo y entonces contaba las personas que pasaban. =)
    Paula Roa said...
    Yo quiero saber eso de los músculos!!! jajaja me cuentas???

    Eso de contar a las personas es un interesante pasatiempo, donde yo voy no pasa mucha gente por afuera, asi que no me queda mas que mirar el video jajaja ...

    =)

    Saludos
    charlotte said...
    Me gusto esta frase: no se esfuercen por adaptarse, si nacieron para sobresalir.

    ... me recuerda un discurso que me encanta, el de Mandela, cuando asumió la presidencia de su pais. Este discurso, dice a grandes rasgos, asi:

    "Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
    Nuestro miedo más profundo es que somos
    inconmensurablemente poderosos.
    Lo que nos asusta es nuestra luz, no nuestra oscuridad.

    Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante,
    encantador, talentoso y fabuloso?
    En realidad, ¿quién eres para no serlo?

    Eres una criatura de Dios.
    Jugar a ser insignificante no le sirve al mundo.
    No hay nada inspirador en encogerse para que los demás
    no se sientan inseguros a tu alrededor.
    Hemos nacido para dejar de manifiesto
    la gloria de Dios que hay dentro de nosotros.
    Que no está sólo en algunos, sino en cada uno de nosotros.

    Y, al dejar que nuestra propia luz brille,
    inconscientemente, les damos permiso a otros
    para que hagan lo mismo.

    Al liberarnos de nuestro propio miedo,
    nuestra presencia, automáticamente,
    libera a otros".

    Quisiera sentirme asi, tal como dice Mandela en sus palabras, pero cuesta sentirse maravillosa, sobresaliente, y hermosa... la mejor, en simples palabras.
    Ahora bien, si tú te sientes asi, para mi ya es un paso... porque estás bien, eso entiendo de ello... y me agrada, me hace sentir bien.

    Amiga.. estoy resfriadisima y muy cansada... me paso la cuenta este año, más que agotador, inesperado.

    Besitos querida... te quiero!
    Anónimo said...
    El pedaleo tiene dos fases: una de bajada del pedal, es en la que mayor fuerza realizamos, y otra de subida del pedal, que aunque no se realiza tanta fuerza si ayuda a aumentar la potencia de pedaleo. La bajada del pedal es
    por los músculos que extienden la cadera ( glúteo e isquiotibiales ) y sobre todo los que extienden la rodilla ( cuádriceps ) y en menor medida los extensores del pie ( gastrocnemio y sóleo ). El cuádriceps, en su acción extensiva de la rodilla, es el más importante en el pedaleo.




    tu amiga futura kinesiologa :P
    Anónimo said...
    jajaja

Post a Comment